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Yoga para Niños

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¿Por qué yoga para niños?

Los especialistas nos dicen que los niños de hoy tienen menos oportunidades de relajarse que las generaciones anteriores.

Nos hablan de niños de 6 y 7 años con úlceras de estómago y de niños hiperactivos con problemas de insomnio. El sedentarismo escolar y familiar está produciendo verdaderos problemas músculo-esqueléticos en la niñez y la adolescencia, una etapa básica para la formación de la persona.

Cada vez es más frecuente y alarmante la cantidad de niños con asma, problemas respiratorios y alergias. Por no hablar de problemas de falta de concentración y fracaso en el aprendizaje escolar.

El tipo de sociedad competitiva en que vivimos, la excesiva estimulación sensorial, la insensibilización hacia la tolerancia, la solidaridad y la cooperación, el aumento de los niveles de violencia, la inestabilidad familiar y la falta de puntos de referencia estables y criterios sólidos en los padres, las prisas, etc. en una época en que el niño es una auténtica “esponja receptiva”, un ser “permeable” al entorno que está recibiendo, está creando auténticos casos de “stress infantil”, con verdaderos problemas de expresión y comunicación. Muchos padres saturan a sus hijos con actividades, con la mejor intención de darles una ventaja competitiva para el futuro.

En este entorno, la práctica de yoga en los niños puede ser una magnífica ayuda en todos los aspectos. El yoga contribuye a que los niños sean más conscientes de sí mismos y de su potencial, fomenta en ellos la serenidad mental y física y mejora su concentración. Además, los ayuda a forjarse una imagen positiva y equilibrada de sí mismos y a volverse receptivos al conocimiento espiritual. Aparte de todo esto, aporta los beneficios más evidentes al ayudarles a permanecer sanos y ágiles. Además, el yoga les ayuda a ser conscientes tanto de ellos mismos como del mundo que les rodea y, al serlo, entran en contacto de manera natural con su aspecto espiritual, lo cual es el objetivo original del yoga: revelarnos una naturaleza más elevada que nos permita celebrar lo divino que hay en nuestro interior, ser consciente de “tu espacio interior”
“Tu espacio interior”:
todo el mundo lo tiene y ha existido desde siempre, aunque uno no sea consciente de él. En este espacio no hay sufrimiento ni nada a lo que temer. Algunas personas dicen que es nuestra Naturaleza Divina, nuestro verdadero hogar o “lo que somos”; otras lo llaman Espíritu, al Alma o el Yo. Es lo que nos conecta con todo cuanto existe en el universo.
Los niños son unos yoghis por naturaleza, ya que la buena postura corporal, la capacidad de respirar profundamente y el mantener una actitud abierta hacia la vida son unas facultades innatas. El yoga es el mejor medio para no olvidar estas formas tan sanas de moverse, de respirar y de ser.


Los niños crecen sanos y fuertes

En los últimos años se han llevado a cabo muchas investigaciones científicas sobre los efectos que el yoga ejerce sobre la salud de los niños. Ha quedado ampliamente demostrado que la práctica regular del yoga fortalece el sistema inmunológico y hace que los músculos, los órganos y las glándulas funcionen a unos niveles óptimos, manteniendo sanos a los niños.

El yoga también les ayuda a desarrollar un cuerpo fuerte y flexible, un excelente sentido del equilibrio y la coordinación, una sensación de confianza y unos movimientos armoniosos.


Fomenta la confianza y la concentración

En el yoga no hay recompensas ni castigos, vencedores, mejores ni peores. La recompensa del yoga procede simplemente de la práctica en sí misma. A los niños les encanta este tipo de enfoque. Cuando descubren que no han de competir ni rendir, empiezan a sentirse libres para expresarse a sí mismos sin temer los enjuiciamientos o las críticas, y esta libertad les ayuda a desarrollar una sensación de confianza y autoestima que perdura en la adultez.





La meditación ayuda a los niños

La relajación y la visualización pueden influir favorablemente a que la capacidad de concentración aumente, las dotes artísticas se desarrollen, los niños se sienten más centrados y dan rienda suelta a su fantasía de forma constructiva, lo cual es favorable para todos los aspectos de la vida y la educación.

La meditación es una de las formas más eficaces para ayudar a los niños a que afronten mejor la vida. Confiere, incluso a los más pequeños, el poder de dominar sus pensamientos y sus emociones, pero no mediante un autocontrol represivo, sino estimulando la autocomprensión y la autoaceptación.

El niño aprende a potenciar sus energías y a utilizarlas de forma productiva.


¿A partir de qué edad?

La mayoría de especialistas en Yoga para niños recomiendan la práctica a partir de cinco años.

Los maestros de la India recomiendan una edad entre siete y ocho años para comenzar la práctica, allí se iniciaba tradicionalmente a los niños a la edad de ocho años en una ceremonia llamada “upanayavidya”, la “ceremonia del cordón sagrado” la cual simboliza el fin de la primera etapa de la infancia y la preparación para la vida adulta; los niños iban a estudiar bajo la dirección de un gurú a una escuela especial de yoga en la que se dedicaban todo el día a aprender las artes del yoga.

Hoy en día en algunas escuelas indias el aprendizaje y la práctica de yoga forma parte del programa escolar.


Beneficios

Físicos
  • Flexibilización, reforzamiento muscular y aumento de la capacidad respiratoria.
  • Fomentar hábitos posturales correctos (es básico a estas edades).
  • Reforzamiento de espalda y abdomen.
  • Mantenimiento de la tonicidad de la columna vertebral.
  • Desarrollo de la caja torácica.
  • Masaje de órganos internos.
  • Flexibilización articular.
  • Estimulación de la respiración y el sistema circulatorio.
  • Capacidad de recuperación ante la fatiga.

  • Psíquicos
  • Aumento de la serenidad y la calma.
  • Aumento de la distensión y relajación.
  • Mayor capacidad sensorial e imaginativa.
  • Mayor capacidad de memoria y concentración para las técnicas de estudio y aprendizaje.
  • Neutralización del exceso de actividad-agresividad.

  • Psicosociales
  • Más allá de la Educación Física está la educación de la persona, algo más integral y holístico que el ejercicio físico. La práctica de Yoga favorece la adquisición de hábitos más saludables de vida desde la más tierna edad: alimentación, comportamiento, etc.
  • Aumento de la autoestima.
  • Mayor capacidad de cooperación, respeto, reciprocidad.
  • Expresividad de sentimientos.
  • Maduración de su personalidad mejorando la calidad de sus experiencias tempranas.
  • Potenciación de sus facultades inherentes: espontaneidad, comunicación, creatividad, etc.
  • Consulta la pagina de horarios para más detalles.

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