+ Yoga

Meditación de la Risa
volver    versión imprimir    Leído 3377 veces

¿Por qué la risa?
El acto físico de reír es una de las pocas acciones que implican el cuerpo, las emociones, y el alma.

Mucha gente se sorprende al pensar en la risa como una forma de meditación. Cuando reímos, nos posicionamos en el presente. También podemos hacer desaparecer en ese mismo instante el estrés físico y mental y establecernos en el momento presente ausentes de tensión y preocupaciones. La risa no es sólo una de las formas más simples de meditación, sino también una de las de más gran alcance. La risa nos acerca a un estado mental, que nos centra en el presente. El movimiento, la música, el juego, las carcajadas, nos conectan con la sensación, de no tiempo, acallamos la vocecita interior, permitiéndonos sentir y expresarnos con el movimiento del cuerpo, ampliando la percepción de los sentidos, conectándonos con el hemisferio derecho, el de la creatividad, el disfrute, del juego de la risa, del amor. La risa saca energía desde tu fuente interna hacia la superficie. Con la risa la energía empieza a fluir, la sigue como una sombra. ¿Lo has observado? Cuando te ríes de verdad, durante esos breves momentos estás en un profundo estado meditativo. El pensamiento se detiene. Es imposible reírse y pensar al mismo tiempo. Son cosas diametralmente opuestas, solo puedes reírte o pensar. Si te ríes realmente, el pensamiento se detiene. Si aún estás pensando la risa se rezagará, será una risa a medias. Será una risa mutilada. Cuando te ríes de verdad, de pronto la mente desaparece. Si te dejas poseer por la risa el pensamiento se detiene. La risa puede ser una bella introducción a un estado de no-pensamiento. Estamos tan apegados a nuestro sufrimiento que reímos, generalmente, sólo como una liberación de la tensión. Pocas veces, muy pocas veces, se ríe sin causa. No somos capaces de reír, no somos capaces de ser felices; incluso en nuestra risa hay dolor. Pero la risa es hermosa, es una profunda limpieza, una profunda purificación. Si te levantas riendo, pronto empezarás a sentir lo absurdo de la vida. No hay nada serio, incluso puedes reírte de tus desgracias, de tus sufrimientos, de ti mismo.

Etapas

Dura 45 minutos y tiene 3 etapas Primera etapa 5 minutos: La primera etapa implica el estirar todo tu cuerpo y respirar profundamente. Segunda etapa 30 minutos: Simplemente ríe. Al principio serás tú el que lo hagas, pero pronto, cuando intentes reír aparecerá una risa genuina. Al principio puede costarte porque no estamos acostumbrados a reír, puede que no te apetezca reír pero sigue intentándolo y al final la risa surgirá. Piérdete en la risa. La segunda etapa de la meditación es risa pura. Para ello nos tumbaremos en el suelo con los brazos en contacto con el cuerpo y las manos apoyadas encima de la barriga. Las piernas algo flexionadas para que nos permitan apoyar las plantas de los pies en el suelo. De esta manera nuestra espalda estará también totalmente relajada y en contacto con el suelo. Para mayor comodidad, quien lo desee puede colocar una manta o esterilla y/o un almohadón en la cabeza. Para ayudarnos a arrancar a reír, podemos imaginar una situación divertida, recordar alguna broma divertida, o visualizarnos en algún momento de nuestra vida en la que nos hayamos reído. También podemos empezar riéndonos con las distintas vocales de manera forzada, hacer sonidos absurdos, pequeños gritos o resoplidos, todo aquello que nos produzca algún tipo de gracia. Aunque parezca que al principio es una situación poco real, no importa, si vamos forzando la risa, a los pocos minutos aparecerá como por arte de magia la verdadera carcajada. Deja salir la risa, sin pensar en ella, notar las vibraciones que se producen en tu vientre y abajo en las plantas de los pies. Deja que la risa se mueva libremente por todo tu cuerpo. Si necesitas patalear, hazlo, si quieres rodar por el suelo, suéltate y rueda. Deja que tu cuerpo se mueva libremente. Tercera etapa: 10 minutos La etapa final de la meditación es de silencio. Vuelve a la posición inicial, tumbada con las piernas flexionadas y las plantas de los pies en contacto con el suelo, mantén los ojos cerrados y enfoca tu mente en tu respiración. Disfruta de la sensación de bienestar que te inunda todo el cuerpo y déjate inundar por el silencio la plenitud y el sosiego. "La meditación no es otra cosa que regresar a casa, darte un pequeño descanso en tu interior. No es el cántico de un mantra, ni siquiera es una oración: es sólo regresar a casa a descansar un poco. Meditación es no ir a ninguna parte, sólo estar donde estás. No hay otro "donde", solamente estar donde estás? ocupar únicamente ese espacio en el que estás?"