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Meditación Nadabrahma
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Es un método en el que una forma de tarareo y ciertos movimientos de las manos crean un balance interno, una armonía entre el cuerpo y la mente. Esta meditación está basada en una antigua técnica tibetana que originalmente se hacía al amanecer. Puede ser practicada a cualquier hora del día.

"En Nadabrahma, recuerda esto: permite que el cuerpo y la mente estén juntos totalmente, pero recuerda que debes convertirte en testigo. Aléjate de ellos, suavemente, despacio, por la puerta trasera, sin lucha, sin conflicto".

La meditación original dura 1 hora y consta de tres fases, aunque nosotros, para empezar, vamos a practicar una adaptación de 35 minutos,.

Primera fase: 15 minutos

Siéntate en una postura relajada. Con los ojos cerrados y los labios juntos, entona por la nariz un sonido lo suficientemente alto como para ser escuchado por los demás, y crea con él una vibración en tu cuerpo. Puedes visualizar un tubo hueco o una vasija vacía, solo llena de las vibraciones de este zumbido. Llegará un punto en el que el zumbido continuará por sí mismo y te convertirás en el que escucha. No hay que mantener una respiración particular, y puedes cambiar el tono o mover el cuerpo suave y lentamente si lo deseas.

Segunda fase: 10 minutos

La segunda etapa está dividida en dos partes de 5 minutos cada una. Durante la primera mitad, mueve las manos, con las palmas hacia arriba, en un movimiento circular hacia fuera. Empezando en el ombligo, ambas manos se mueves hacia delante y a continuación se dividen para hacer dos grandes círculos simétricos a izquierda y derecha. El movimiento será tan lento que por momentos parecerá que no hay movimiento alguno. Siente cómo das energía al exterior, al universo. Pasados los primeros 5 minutos, gira las manos poniendo las palmas hacia abajo, y comienza a moverlas circularmente en sentido contrario. Ahora las manos vendrán a juntarse en el ombligo para separarse después hacia fuera, hacia los lados del cuerpo. Siente que estás tomando energía. Igual que en la primera etapa, no impidas cualquier movimiento suave, lento, del resto de tu cuerpo.

Tercera fase: 10 minutos

Siéntate y permanece inmóvil en absoluta quietud.

Relájate y sé testigo del cuerpo como algo separado de ti, de la mente como algo separado de ti. Tu única identidad es ser testigo. La palabra en sánscrito para "ser testigo" es buda